El cáncer de ovario es uno de los más difíciles de detectar en etapas tempranas. No porque no dé señales, sino porque las señales que da son fáciles de confundir con otras condiciones mucho más comunes: problemas digestivos, estrés, cambios hormonales. Esa confusión tiene un costo real: más del 70% de los casos se diagnostican en etapas avanzadas, cuando el tratamiento es más complejo.
Conocer los síntomas no es alarmismo. Es información que puede marcar una diferencia decisiva.
Distensión o inflamación abdominal persistente
Sentir el abdomen hinchado de forma constante, no solo después de comer, sino durante días o semanas, es uno de los síntomas más frecuentes y más subestimados del cáncer de ovario. Muchas mujeres lo atribuyen a gases, síndrome de intestino irritable o cambios en la alimentación.
La clave está en la persistencia: si la distensión no cede con cambios en la dieta y no tiene una explicación clara, merece evaluación médica.
Dolor pélvico o abdominal sin causa aparente
Un dolor sordo, constante o intermitente en la pelvis o la parte baja del abdomen, que no corresponde al ciclo menstrual y que persiste más de dos o tres semanas, es una señal que no debe normalizarse.
Este dolor puede irradiarse hacia la espalda baja y confundirse fácilmente con problemas musculares o ginecológicos de otro tipo. La evaluación con ultrasonido pélvico puede ser el primer paso para descartarlo o identificarlo.
Dificultad para comer o saciedad precoz
Sentirse llena con porciones pequeñas, perder el apetito sin razón aparente, o tener dificultad para comer con la misma cantidad de antes son síntomas que con frecuencia se relacionan con el cáncer de ovario, especialmente cuando se presentan de forma persistente y en combinación con otros signos.
Este síntoma ocurre porque el tumor o la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) ejerce presión sobre el estómago y el intestino.
Necesidad frecuente o urgente de orinar
La presión que un tumor ovárico puede ejercer sobre la vejiga genera síntomas urinarios que se confunden fácilmente con una infección: urgencia para orinar, frecuencia aumentada, o sensación de no vaciar completamente la vejiga.
Si estos síntomas aparecen sin infección confirmada y no responden al tratamiento habitual, es importante ampliar la evaluación.
Cambios en el hábito intestinal
Estreñimiento persistente, diarrea sin causa clara, o cambios en la consistencia y frecuencia de las deposiciones que se mantienen por semanas pueden estar relacionados con la presión de una masa ovárica sobre el colon o el recto.
Cuando consultar
La presencia de uno o más de estos síntomas de forma persistente, especialmente si se combinan, es razón suficiente para consultar con un especialista. No es necesario tener certeza de que algo está mal. La duda es suficiente.
Un ultrasonido transvaginal y un análisis del marcador CA-125 son con frecuencia los primeros pasos diagnósticos. Ninguno de los dos confirma ni descarta cáncer por sí solo, pero orientan la evaluación y definen si se necesita profundizar.
El cáncer de ovario detectado en etapa I tiene una tasa de supervivencia a cinco años superior al 90%. Esa estadística cambia radicalmente con el estadio al diagnóstico.

Referencias:
- Siegel RL, et al. Cancer statistics, 2024. CA Cancer J Clin. 2024;74(1):12–49.
- Goff BA, et al. Ovarian carcinoma diagnosis: results of a national ovarian cancer survey. Cancer. 2000;89(10):2068–2075.
- Bankhead CR, et al. Identifying symptoms of ovarian cancer. BJOG. 2008;115(8):1008–1014.
- American Cancer Society. Ovarian Cancer: Early Detection, Diagnosis, and Staging. 2024.
- ESGO Guidelines. Management of Epithelial Ovarian Cancer. 2023.
PAHO/OMS. Cáncer ginecológico en las Américas. 2023.